Deinfluencing – Qué es, definición y concepto | 2023

El deinfluencing es una tendencia llevada a mango por creadores de videos en TikTok que consiste en guiar comprar menos de determinados productos.

Por consiguiente, estamos delante una tendencia que persigue un objetivo contrario a su contrapunto, el influencing. Ahora, el objetivo es mostrar al favorecido aquellos productos que no merece la pena comprar o aquellos que ofrecen calidad y no dañan el entorno.

Por ejemplo, un tiktoker puede tener un canal en el que se hace un lista de ciertos productos. En ella van a aparecer aquellos que no sirvan a su cometido, que sean demasiado caros, que sean contaminantes o, por ejemplo, que tengan alguna sustancia tóxica.

User-generated content. Un poco de historia

Cuando las empresas empezaron a cambiar en publicidad, se dirigían a un conocido objetivo masivo y con poca capacidad de opinión. Los soportes que existían antaño de la aparición de Internet (televisión, radiodifusión, periódicos) no permitían estrategias enfocadas.

La red de redes ha llevado, con el paso del tiempo, al contenido creado por el favorecido (user-generated content). Para muchas empresas es una de las estrategias de marketing más importantes, ya que obtienen información de primera mano.

Varios de esos creadores comenzaron a destacar y, en consecuencia, les ofrecían ciertas ventajas, como una traducción gratuita de un videojuego. Cuando llegaron a tener muchos seguidores, algunos de ellos se convirtieron en influencers, y posteriormente surgió otro movimiento contrario, el deinfluencing.

Las estrategias de internet son rápidas, muy flexibles y adaptativas. Entre otras razones está la información que recibimos, que es inmediata y necesita de respuestas en el corto plazo. En el momento en que se vislumbró un cambio de mentalidad, el mercado se adaptó a él.

Deinfluencing e influencer

Uno de los trabajos que se puso de moda con la aparición de internet fue el mencionado de influencer o celebridad de internet. Estas personas recomiendan productos de determinadas marcas, conveniente a su capacidad para convencer a sus seguidores y su reputación aparente.

Con el tiempo, el consumismo comenzó a ser mal conocido por la sociedad. La máxima de «negocio todo lo que puedas» se convirtió en «negocio lo que necesites». Este cambio de tendencia en los ciudadanos fue la semilla que hizo aparecer el deinfluencing.

Ahora, ese deinfluencer hace una bordado contraria, ofrece recomendaciones para no comprar, para comprar menos, para eludir caudal o proporcionadamente para no demandar según qué productos. En definitiva, para que el favorecido compre aquello que positivamente necesita y que, por otra parte, sea bueno.

Los pilares en los que se asienta este movimiento, que búsqueda enseñar a consumir, son principalmente la sostenibilidad, la partida de toxicidad, el cuidado del entorno, el uso de materias primas reciclables o un consumo responsable.

Deinfluencing y vivientes Z

La vivientes Z, postmilénica o centúrica, es aquella que nació desde mediados de 1990 hasta el 2000. Son aquellos que han crecido con la tecnología e internet y, por este motivo, son los principales usuarios de ciertos canales de YouTube.

Esta vivientes está entre dos mundos. Uno en que el consumo sin más era considerado humanitario para la posesiones y para la sociedad. El otro, aquel en que se anteponen otros títulos esenciales como la sostenibilidad, hablándose de progreso crematístico, que no solo es crecer.

De ahí que este movimiento, que procura un consumo responsable, haya calado entre ellos. Así, han empezado a interesarse por aquellos canales que promueven la sostenibilidad, la protección medioambiental y el comercio ajustado o que les ayudan a designar mejor sus compras.

Ejemplo de deinfluencing. La belleza

Existen dos temáticas muy conocidas entre los influencers. Una son los canales de videojuegos, dónde nos enseñan las últimas novedades y se graban vídeos jugando. El otro son los de belleza. En ellos, el creador de contenidos ayuda a maquillarse o a cuidar la vitalidad y la piel.

Este es, quizá, uno de los ejemplos de cambios de tendencia. Con el tiempo, muchas personas influyentes en internet comenzaron a murmurar sobre productos de calidad, ecológicos o naturales. Otros se especializaron en mostrar aquellos que no deberíamos comprar y las razones.

En definitiva, el deinfluencing se ha introducido en diversos tipos de temáticas, pero con un punto en global en todas ellas: El secreto ya no es comprar todo lo que queramos, sino lo que nos hace error y, por supuesto, designar proporcionadamente.

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